sábado, 11 de mayo de 2013

LEER Y ESCRIBIR, ESCRIBIR Y LEER.






Como la raya que aquel humano primitivo dibujó con un palo en la tierra —sin ni siquiera ser consciente de lo que aquello significaba—, mis primeras letras también fueron los palotes que copiaba del cuaderno de caligrafía. Los mamemimomu de la cartilla de parvulario leídos a coro estaban a la vuelta de la esquina. 


Unos nos soltábamos a leer primero y otros arrancaban trazando palabras con progresiva desenvoltura. En la tarea de contar historias, lo mejor es ejercitarse de la misma manera, leer y escribir, escribir y leer.

Leer a los que escriben bien y ensayar nuestra propia escritura, a veces imitando y a veces probando recursos personales, nos hará progresar hasta encontrar nuestra propia letra. Como no disponemos del tiempo necesario para leer todos los libros del mundo, y aunque hasta de la mala literatura se aprende, disfrutemos y aprendamos de los mejores.

Os propongo algunos de mis preferidos, aunque seguro que vosotros ya tenéis los vuestros:

RAYMOND CARVER

Un clásico en los talleres literarios. Pero sin duda, para aprender la concisión y adquirir la capacidad para decir con lo no dicho, con lo no escrito, con lo que se omite en el texto, es imprescindible su lectura. Si pretendemos  atrapar al lector y que no salga del relato indemne, necesitamos aprender de él y de su editor Gordon Lish, porque al parecer Carver no era tan carveriano. (véase Principiantes, Anagrama 2010)

ALICE MUNRO

Dice Antonio Muñoz Molina que en los relatos de Alice Munro hay novelas enteras. Y estoy de acuerdo con él. Sin alejarse mucho de las vidas de su Ontario natal, nos cuenta el mundo entero, de tal manera que a cada uno nos dice lo que pasa en nuestra calle. Esta capacidad para contar lo universal desde lo particular es lo que podemos aprender de Munro.

ANTONIO LOBO ANTUNES

Para mi, Lobo Antunes es la personalidad en la escritura. Capaz en sus novelas del laberinto y la pirueta, de exprimir el lenguaje y el pensamiento hasta las últimas consecuencias, de desesperarnos en su lectura, en sus Crónicas es sencillo y certero. En ambos ruedos es inigualable y su voz es única. Si queremos relatar el tiempo, nos vendría muy bien conocer a Lobo Antunes, empezando por leer sus Crónicas como si fueran la cartilla Palau.

8 comentarios:

  1. Las primeras letras de Leire fueron aporreadas en el teclado virtual del iPad...

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  2. Cambian las herramientas, pero la esencia es la misma. Tal vez a la generación de Leire le cante el mamemimomu un muñeco en la pantalla y trazen sus garabatos con el dedo sobre el cristal, pero el deseo de escuchar y contar historias nunca cambiará. Espero.

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  3. Al leer el titulo supe que tenía que leer la entrada con un buen café. Después de un baño de agua fría me dispuse a leer con un oloroso jarro de café y canela. Debo confesar que de prontoun me sentí un poco defraudado y no porque el texto sea malo, no. Caramba! Es tan bueno que me quedó la sensación de querer saber más, de profundizar más sobre el tema. Me hiciste recordar cómo me inicié en las lecturas, por cierto que todo se lo debo a mi padre: cuando tenía 9 años y leía “La guerra de los mundos” Orson Welles (libro que mi hermano había comprado casi en secreto) mi padre, empleado de un despacho me lo arrebató irritado, me dijo: -Tú no tienes edad para esto. Prohibir algo a un niño, ya sabes… así que después en un descuido me lo leí todo de un tirón. Y así comencé. Luego vinieron otros autores, siempre de ciencia ficción o de terror. Que eran las lecturas de mi hermano (Carrol, Poe, Verne, Asimov) después: Borges, Bradbury, Tolkien, Quiroga, Maupassant. Poco después cayó en mis manos una antología de poesía quede cautivado por el uso de la palabra en poemas de Rubén Darío, Pablo Neruda, Gabriela Mistral entre otros. Así comencé a conocer otros autores, ir de un autor clásico hasta un contemporáneo. Leyendo novela pero sin dejar la poesía que ya entonces fluctuaba entre los dadaístas y los surrealistas (Tristan Tzara, Baudelaire, Rimbaud, Artaud, Valery, Pizarnick, Aldo Pellegrini, Efrain Huerta; Oliverio Girondo)
    Tengo la manía de dudar de las recomendaciones literarias que hacen algunos medios. Estoy de acuerdo contigo que hasta de la mala literatura se aprende, sin embargo, habría que tener una paciencia enorme… yo nomás no puedo soportar un mal libro, generalmente en el primer capítulo lo dejo. Adquiero libros con el siguiente criterio: Horas-lectura que me da cada moneda.
    A saber: El Ruido y la Furia, de William Faulkner de 360 páginas me da un rendimiento de al menos 16 horas de pura y deliciosa lectura, sería 12.50(pesos) la hora de pura vida lúdica (Que mi padre solía llamar “estar de güevon” ) comparados con los 90 pesos del cine, o los 350 pesos por una obra de teatro de actores venidos a menos.
    Una vez confesado este método, también puedo decir en ocasiones hasta por 35 pesos en la calle Donceles en los libros usados, adquiero un Truman Capote o Henry Miller, T.S. Eliot. Incluso Rómulo Gallego, José Martí, alejo Carpentier entre otros...
    Debo confesar que de los autores que mencionas solo he leído algo de Carver (Tomo nota de los demás) Aún me queda un poco de café y me doy cuenta (o al menos a mi me lo parece) que esta entrada se trata de eso! Nos ofreces la oportunidad de Mencionar las lecturas o los autores que de alguna manera nos han impulsado no solo a leer sino a tomar una pluma y borronear una página. Hasta ahora yo me considero un “ensuciapapeles”
    Lo mejor de tu texto además, está en la breve pero muy certera descripción que haces de cada autor y eso créeme que no es nada sencillo. A mí no me queda más que agradecerte
    Quedo a tus apreciable órdenes.

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  4. Hola Zaraceno,
    Gracias por tu amable comentario y tus impresiones sobre mi texto. Ay, debo confesar que me has adivinado la intención.
    Gracias, sobre todo, por compartir tu historia de lector. Me has despertado una sonrisa al imaginarte leyendo a escondidas. A mí, mi madre me quitaba el libro de las manos cuando pasaba demasiado tiempo en un rincón leyendo mientras mis hermanos jugaban. " Ni calvo, ni con tres pelucas", me decía. Pero, a pesar de todo, seguí leyendo todo lo que caía en mis manos. Tomo nota de tus sugerencias yo también. Gracias, de nuevo, por compartirlas.
    Nos leemos pronto.
    Un abrazo.

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  5. por fin me deja escribiros comentarios! me parece un post muy interesante.
    Soy muy mala recordando cosas de hace tiempo, sobretodo de la infancia...me pasa muchísimas veces hablando con mis padres de viajes que hemos hecho o de sitios a donde hemos ido que siempre digo: ah, si? estuvimos allí? y mi madre me pregunta: de verdad no lo recuerdas? pues ya eras mayorcita, por lo menos tenías 10 o 12 años...
    Pues aún siendo así tengo muy presente el recuerdo de mi cartilla con la que empecé a conocer las letras y en que consistía eso tan curioso de leer...derrepente podía descifrar qué significaban esos símbolos que estaban en todas partes, las letras, y que juntándolas me hablaban...igual que los cuentos que me contaba mi madre al ir a dormir...ya podría leerlos yo sola.
    Y así pasó...todas las noches leíamos un rato, a veces yo le leía los cuentos a mi hermano con la ayuda de mi madre, pronto empezó a leer el también y nos quedábamos un rato antes de dormir leyendo cada uno en su cama (la mia encima de la suya) e incluso alguna vez nos quedamos dormidos con en libro sobre la cara y mis padres nos encontraban así cuando venían a apagarnos la luz.
    Ya veis que yo, que no recuerdo con nitidez casi nada, así lo recuerdo.Gracias Mamá por inculcarnos el hábito de la lectura (y el gusto por viajar, aunque nunca sepa donde estaba cada cosa y parezca que no recuerdo nada cuando lo recordamos, disfrutaba y disfruto de los viajes)

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  6. Gracias a ti, Clarita. Me encantaba leeros cuentos para ir a dormir. Y me encanta veros absortos en la lectura, porque me da la sensación de que algo he hecho bien. en cuanto a lo de los viajes, mejor para ti, así conoces los lugares más de una vez por vez primera ( qué bonito se ve todo con ojos de estreno!!)

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    1. Qué razón tienes! es algo que has hecho bien, aunque los reyes Magos te han ayudado bastante dejandonos cada Navidad tantísimos libros para leer (aún es uno de los regalos que espero con más ilusión, porque es seguro y es sorpresa...nunca se qué me va a tocar) y con lo de los ojos de estreno también tienes razón. aún me emociono cuando descubro algún rincón de Madrid en el que nunca había estado...me encanta esa sensación. besos

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  7. Inmaculcando hábitos de lectura, si señor.

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