jueves, 13 de junio de 2013

MATERIA PERDURABLE

En la Galería de Alfredo Viñas, se puede visitar estos días y ver las fotos en blanco y negro sobre el arte de la tipografía, pertenecientes la exposición titulada Materia perdurable.  También se exhiben todas las colecciones y publicaciones que ha creado el poeta e impresor Paco Cumpián en los últimos veinte años. Este centenar de trabajos expuestos al público hasta el 18 de junio en C/ Denís Belgrano, 19-1º, Málaga, fue inaugurada el pasado 31 de mayo, mediante una mesa redonda  presidida por Alfredo Taján (IML) y con la intervención de Juan Bonilla, Jesús Aguado y Francisco Ruiz  Noguera.

Comenzó hablando Juan Bonilla, que nos mostró unos libros antiguos muy peculiares hechos a la vieja usanza.

«Los mismos textos en libros distintos, son diferentes textos», decía Juan Ramón Jiménez, o  el lugar donde lees un texto es importante para lo que ese texto diga.



La tipografía es el arte de dejar huella.  Estudiar nuestra literatura a partir de  escritores que se tuvieron que pagar su propia impresión: Valle Inclán, Gómez de la Serna (era rico y podía hacerse buenas ediciones) Jiménez Caballero (tenía una imprenta y hacía La Gaceta literaria), Pío Baroja, Leopoldo Alas Clarín, Ruano, hacían sus libros. Ruano pedía 500 ejemplares, se llevaba cien y no volvía a por el resto.

La tradición anglosajona siempre le ha dado más importancia a la encuadernación, haciéndola de forma exquisita pero no pomposa. Las vanguardias del siglo XX fueron como el estallido de  una bomba en el mundo de la Tipografía, cuando surge la idea de que La poesía se convierte en un arma para cambiar la vida.

Cuando comenzó a producirse el pan de forma industrial en las  grandes panificadoras, se encontaron restos de escarabajo dentro de las barras de pan; cuando empezaron las grandes tiradas de libros, se temió que primara  la cantidad sobre la calidad. En la tipografía los restos de escarabajo serían las  erratas. Jesús Aguado nos habló de las erratas que ha encontrado en sus libros, nos leyó algunas y nos contó que ha llegado a pensar que son mensajes cifrados que le envía Paco Cumpián.


Francisco Cumpian poeta y editor a través de su imprenta Árbol de Poe, ha logrado mantener vivo el espíritu de aquellas antiguas máquinas Monopole, tipo Minerva en las que trabajaron los maestros Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. «Hoy en día en que el ordenador y lo digital lo ocupan casi todo, pero Cumpián sigue editando así, a la manera de los años 20».

Punto y Seguido



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