lunes, 21 de octubre de 2013

SILENCIO

Cuando tras el portazo comenzaban los gritos, el niño corría hasta el dormitorio de sus padres, apuntaba a la puerta con el mando a distancia y hundía el pulgar en el botón para bajar el volumen. Aquel truco funcionó las primeras veces, y los insultos y los golpes cesaron a los pocos segundos. Pero hace días que el mando no enmudece las peleas del dormitorio. En el quiosco compró pilas en vez de caramelos y las sustituyó por las que creía gastadas, pero tampoco así consiguió el silencio. Hoy, tras el portazo, el niño permanece inmóvil en el sofá, apunta el mando hacia el televisor y sube el volumen.

«Cuando vivíamos aquí»

Ilustración de Alfredo Prior - arteBA2012

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